Llega la Navidad, esa época del año que parece no admitir grises: o te emociona o te genera desazón, o estás deseando que llegue o cuentas las horas para que acabe antes de empezar, o disfrutas bajo las luces como un unicornio o pasas hasta de comprar turrón. En lo que cada vez más gente privilegiada coincide, al menos de boquilla, es en la necesidad de hacer un consumo consciente y sostenible en estas fechas de tradicional dispendio.

Y como en BIKO somos muy de intentar poner en práctica todo lo que pregonamos, te vamos a ofrecer unos consejillos buenos, bonitos y baratos para que estas fiestas sean especiales disfrutando con tanta cabeza como corazón de las comidas familiares, los regalos o la decoración. No te esperes ninguna recomendación sorprendente. En realidad se trata de actuar con responsabilidad y sentido común.

Vamos allá.

No compres por comprar. Esta es una de esas frases que de tan manidas parecen haber perdido significado, pero se merece ocupar el primer puesto de la lista BIKO. Hagas lo que hagas en estas fechas, ya sea encender la tele, abrir el buzón o doblar la esquina, vas a sufrir un bombardeo publicitario de destrucción masiva. Para afrontar la ofensiva, nada mejor que buscar al menos cinco razones por las que tenga sentido comprar ese artículo que te está guiñando un ojo o con el que esperas cubrir la papeleta del cuñado. Si no las encuentras, sal pitando.

No comas por comer. Esta recomendación es una variante de la anterior. ¿Qué necesidad hay de llenar las mesas de fruslerías que no se van a terminar y acabarán reventándote el cinturón? Comer es un placer; la glotonería, absurda y egoísta. No vamos a sucumbir al impulso de recordarte cuánta gente pasa hambre en el mundo. Vaya, lo hemos hecho.

Apoya el comercio justo y de proximidad. En realidad este consejo debiéramos aplicárnoslo todo el año, pero no está de más grabárselo a fuego con el desembarco de Mister ‘Marshallvidad’. Incentiva la economía local y el kilómetro cero, mira las etiquetas para saber de dónde proceden los artículos y cómo se han fabricado, apuesta por productos responsables con el medio ambiente y garantistas de unas condiciones laborales dignas. Recurrir a las ofertas de las plataformas online y las grandes superficies resulta tentador, si nos ‘olvidamos’ de los impactos negativos de esos modelos comerciales, pero acabarás comprando más y no mejor.

Arriesga con los regalos de los peques. Todas las Navidades pasa lo mismo: surge una nueva lista de juguetes de moda y todos los niños se ponen misteriosamente de acuerdo para pedir los mismos. Obviamente no es sencillo plantar cara a los deseos inducidos de los más pequeños de la casa, pero a veces arriesgar es una victoria. Incluso en esta época de nuevas y fascinantes tecnologías, la chavalería se lo sigue pasando pipa con todo aquello que estimula su creatividad. Te animamos a buscar propuestas que aviven su imaginación, que las hay. Y si encima están fabricadas con productos naturales, biodegradables y de proximidad, mucho mejor.

Decora reutilizando. Al común de los mortales se le cae la baba con la ampulosa Navidad neoyorquina (o la viguesa), pero la bacanal de bombillas, colores y formas tiene un precio. Por suerte, existen fórmulas respetuosas con el medio ambiente para engalanar tu casa o tu lugar de trabajo y que no se te escurra ni un átomo del espíritu festivo. Si te gusta poner árbol, puedes construirlo con diversos objetos (ramas, tablones de madera, perchas, cartones…) o, en caso de que no puedas resistirte al concepto tradicional, adquirir un pino en un vivero local con cepellón para poder replantarlo. Los de plástico tienen una vida útil de diez inviernos y sus restos seguirán pululando por el planeta durante millones de años. Para la decoración, hay un montón de tutoriales llenos de buenas ideas. Además, el Do It Yourself te regala la oportunidad de disfrutar del proceso con la familia o las amistades. ¿Y acaso lo más hermoso de la Navidad no es compartirla con los seres queridos? También puedes sustituir las luces por velas. Eso sí, intenta que sean naturales (compradas o de fabricación casera). Las de parafina, un elemento derivado del petróleo, emiten un hollín tóxico y nunca acaban de consumirse al 100%, con el desgaste que eso supone.

Envuelve los regalos en papel de periódico. El club de «bajo a por el pan y el periódico» está descendiendo, pero si eres uno de sus integrantes estás de enhorabuena: podrás aprovechar los diarios que has ido acumulando en casa para envolver los regalos. Según datos científicos, aproximadamente de cada árbol se producen 717 papeles de regalo. Utilizando el papel de periódico para vestir tus obsequios, y usando cuerda para atarlos, estarás contribuyendo al cuidado del planeta. Así que ya sabes qué responder en la tienda cuando te pregunten «¿te lo pongo para regalo?».

Está claro. Un consumo justo y responsable genera beneficios incontestables: satisfacción personal, ahorro familiar, empleo digno y reducción de la huella de carbono. En definitiva, el mejor regalo que podemos hacernos por Navidad y durante todo el año. Así que… ¿Te animas a acompañarnos en este cambio de paradigma?

¡Felices fiestas de la familia BIKO! ¡Salud y Bien Común!