Es curioso. Tenemos más información que nunca. Más periódicos, más revistas, redes sociales, medios de comunicación (un poco menos últimamente…) … Pero, ¿realmente estamos informados? Sí, estamos informados, pero de una determinada realidad, de un discurso oficial, único y absoluto. Es más; cada vez estamos más informados de lo que pasa al otro lado del mundo… y menos de lo que pasa en la puerta del vecino. Es el efecto de la aldea global de McLuhan. 


Ahora bien; la comunicación diría que nos lleva a tiempos pasados. Por muchos mails que tengamos, por muchos canales y fuentes de información que se nos presenten, por mucho «me gusta» en el «feisbuk», masivos «mailing» informativos o publicitarios, códigos «QR» en mi escaparate o tarjeta… al final cuenta el «vis a vis», el contacto directo, el ponerle cara a la otra persona.

Así que, en parte, tengo esperanza. Aquello que tanto me gustó y me apasionó en mis inicios periodísticos, vuelve a ponerse de relieve. El quedar en un bar con la persona, tomarnos un café y asesorar en la noble tarea de cómo llegar a tu público o sector de interés de una forma directa, correcta y sin avasallar. Vuelve a imponerse la sencillez. Y os diré un secreto… ¡funciona!

Autor: Aitor Buendía, consultor en comunicación
BIKOnsulting, consultora por el bien común